Casa Usher

viernes, enero 15, 2010

Cine y literatura: Sherlock Holmes de Guy Ritchie

Aunque este es un blog de literatura, no me resisto a hacer un comentario sobre la última adaptación de un personaje literario al cine. Me refiero a Sherlock Holmes, de Guy Ritchie. Que quede claro que esto es lo que en la web suele llamarse “una precrítica”, es decir, que no he visto la película. Pero al ver los trailers y oír las declaraciones tanto del director como de los actores, no he podido resistirme a la tentación de hacer algunos comentarios.

Primero, que quede claro que soy un purista de la obra de Conan Doyle y del personaje de Sherlock Holmes. He leído los 56 relatos y las 4 novelas escritas por Doyle sobre este genio detectivesco. Y no los he leído una vez, sino varias. Así que creo que, modestamente, me puedo considerar bastante experto en el tema.

Cuando un escritor crea un personaje que le supera en fama, mi opinión es que, contrariamente a lo que le pasaba a Doyle, debe sentirse orgulloso. Lo que ha hecho es dar vida a un ser humano literario, que traspasa el simple papel y se introduce en nuestras mentes. Básicamente, pasa a ser un ente vivo, alguien que, para los efectos, es como si hubiese hollado la Tierra. El ejemplo de Cervantes y Quijote sigue siendo el más claro al respecto. En el caso de Doyle, aunque renegó de su creación durante la mayor parte de su vida, es indudable que en los últimos años fue consciente de que había dado forma a algo muy importante, y que el deleite en la lectura que había proporcionado a sus contemporáneos no se quedaría en su generación, sino que perduraría durante décadas y, me atrevo a decir, durante siglos.

Sir Arthur escribió mucho sobre Holmes, aunque la mayoría de los seguidores del genial detective diremos que no lo suficiente. Objetivamente, hay muchísimo material original del creador, y sus dos personajes principales, Sherlock y el doctor Watson, están claramente definidos, tanto en su aspecto mental como físico. Lo segundo es menos importante, pero lo primero no admite dudas y Doyle se encargó de dejar de forma detallada las inquietudes, los placeres, las angustias, los puntos fuertes y las debilidades de ambos. Por tanto, cualquier adaptación a cine o televisión, tiene que ser bastante fiel a lo que los lectores ya sabemos, y esto es un arma de doble filo que facilita y dificulta la labor del director y los guionistas.

En sus declaraciones, el director y los actores de la última adaptación a la gran pantalla comentan que las películas previas se han desviado mucho del Sherlock de las novelas y relatos, y que ellos habían vuelto a los orígenes. Coincido plenamente con la primera parte y disiento completamente de la segunda. El personaje de Holmes ha sufrido muchas veces su tránsito al cine y la televisión. La imagen más conocida es, sin duda, la de Basil Rathbone, y muchos de los estereotipos vienen de esta adaptación. Mi opinión particular es que son películas aceptables, pero que ya mostraron un distanciamiento claro con la obra de Doyle. Holmes no está logrado, pero se acerca al personaje literario. Lo peor, sin duda, fue la imagen que se dio de Watson como un tontorrón impenitente y rechoncho. Este ha sido, sin temor a equivocarnos, el peor estereotipo falso que se ha generado, porque la mayoría de la gente tiene esa imagen del buen doctor en la cabeza, y no tiene nada que ver con la realidad. El Watson creado por Sir Arthur es un individuo inteligente y audaz, compañero inseparable y, como Holmes reconoce muchas veces, imprescindible para su éxito. Evidentemente, a nivel intelectual no llega a la genialidad del detective, pero ese es el contrapunto entre individuo normal (que no tonto) y el personaje brillante de Sherlock.

La mejor adaptación a la pantalla de las obras de Doyle no se ha realizado en el cine, sino en la televisión. Sin lugar a dudas, la palma se la lleva la serie producida por Granada TV y protagonizada por Jeremy Brett. Su indiscutible número uno se debe a varias razones. Ante todo, fidelidad casi absoluta a la obra original. Todos los episodios son relatos o novelas escritos por Conan Doyle. Después, tenemos la recreación de los personajes y los escenarios del Londres victoriano. Tanto unos como otros están especialmente cuidados, de forma que los lectores no sentimos que estamos viendo algo extraño, sino una recreación bastante aproximada a lo que el autor escribió. A esta serie sólo le pongo dos pegas. Una, que el actor que hace de Watson cambió de la segunda a la tercera temporada. Que conste que no fue un cambio a peor, pero hubiera sido preferible un único Watson en toda la serie. El segundo punto negativo sólo concierne a España, y es el hecho de que a mitad de la serie se cambiaron los actores de doblaje. Una pena porque las voces siempre tienen mucha influencia en nuestra percepción de los personajes.

Volviendo a Guy Ritchie, Jude Law y compañía, su adaptación promete ser una de las peores de la historia. Vamos a dar unas cuantas razones de peso. Primero, se sacan de la manga a un Holmes pendenciero. Es cierto que era un experto boxeador y luchador, pero en absoluto la especie de matón de barrio que interpreta Downey Jr. Seguimos con la drogadicción. Verídico que Sherlock era adicto a la cocaína, pero no era el yonqui de la película. El siguiente punto es el humor. El personaje no era un individuo serio como un ajo. Tenía su punto humorístico, es cierto, pero en ningún momento era un socarrón desenfrenado. Pasamos a Watson. Al menos, han tenido la decencia de ponerle delgado y no gordo. Pero por lo que se ve en el trailer, Jude Law lo convierte en un payaso profesional. No en un bufón, pero sí en alguien sacado del Club de la Comedia. Y ahí sí que no tienen absolutamente nada en los escritos de Doyle en lo que basarse. En los excesos con los que pintan a Holmes pueden decir que han sacado algo de los relatos y lo han tergiversado o exagerado (salvo en la altura del actor, porque ahí se han quedado cortos). Pero la recreación de Watson no tiene ni pies ni cabeza.

En fin, ojalá que me equivoque y que estas impresiones basada en trozos de la película y en las declaraciones de director y protagonistas sean erróneas, pero me temo que no va a ser el caso, y las críticas que he oído a gente que sí ha visto la película me reafirman aún más en mi opinión. A aquellos que me lean, mi recomendación es que se dejen de imitaciones baratas y que vayan a las fuentes, es decir, a los relatos escritos por Arthur Conan Doyle.

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jueves, septiembre 17, 2009

Lovecraft y los mitos de Cthulhu

Ya que en el post anterior hablé de un genio, vamos a dedicarnos a otro. En este caso, me gustaría hablar de Howard Phillips Lovecraft, más conocido como H.P. Lovecraft.

De vez en cuando surgen autores cuya creación les supera. Hay muchísimos escritores que han generado personajes o escenarios que han pasado a la leyenda, superando con creces la fama del autor. Los ejemplos son múltiples: El Quijote con Cervantes, Sherlock Holmes con Conan Doyle, la Tierra Media con Tolkien, etc. Un caso más de esta saga es, sin duda, la creación de los mitos de Cthulhu por parte de Lovecraft.

Este genial autor, tan tempranamente desaparecido (murió con 46 años), desarrolló una de las creaciones míticas más importantes de la historia de la literatura. Pongo en antecedentes al que no conozca nada sobre él. En nuestro mundo, no estamos solos, ni mucho menos. Unos seres que a nuestros ojos son dioses, denominados los Primigenios, están más o menos presentes a nuestro alrededor. Derrotados en su día por los Dioses Arquetípicos, esperan su momento para volver a gobernar la Tierra, como hicieron antaño. Para ello cuentan con unos ayudantes un tanto atípicos, los Profundos, así como con la locura y el deseo de poder de muchos humanos que acaban cayendo en sus redes.

Pido perdón por este resumen tan simplista, pero creo que cualquier momento es bueno para dar a conocer a Cthulhu y sus seguidores. El profano que oiga esto por primera vez pensará que hablamos de alguna secta seguidora del diablo, pero no, todo es fruto de la imaginación de Lovecraft, o eso queremos creer los mortales que hemos leido estas historias, ya que cualquier otra explicación sería demasiado terrible.

Las historias de Lovecraft son relatos de terror, ambientados entre los años 20 y 30 del siglo pasado. Todo transcurre en nuestro mundo y, aparte de algunas localizaciones ficticias, los relatos se desarrollan en la época real en la que vivió el autor. Basándose en eso, Lovecraft creó una atmósfera sensacional imbuida de miedo y suspense, en la que los personajes toman contacto con una realidad no tan alejada de la nuestra. Creo que ese es el gran mérito de este autor. Desarrolló un universo irreal que transcurre en nuestro mundo tangible. Ese, pienso yo, es el motivo por el que estas historias tienen tanto éxito. Todos los personajes parten de una vida completamente normal y, cuando quieren darse cuenta, están rodeados por una pléyade de criaturas que jamás pudieron pensar que existirían.

Que nadie piense que estamos ante un terror de casquería ni nada semejante. El mundo de Lovecraft se basa en la tensión y la incertidumbre, los ingredientes principales de lo que debe ser el terror de calidad, y que tan pocas veces vemos en la actualidad. A cualquier amante de este género, le recomiendo todas las historias de los mitos de Cthulhu.

Hay que hacer algunas puntualizaciones acerca de Lovecraft. Para mí, su mayor mérito, su genialidad, es la creación que hizo, la atmósfera que generó. No así sus relatos (ya oigo a alguno al grito de "¡Sacrílego!"). Me explico. He leido relatos de los mitos de Cthulhu de distintos autores, y tengo que decir que los que menos me han gustado son los de Lovecraft. Seamos realistas. Ni La llamada de Cthulhu ni En las montañas de la locura son prodigios literarios. A mí se me hicieron pesados (sobre todo la segunda historia), demasiado descriptivos y que no llegan a enganchar del todo. Hay que leerlos, por supuesto, ya que son importantes para conocer toda la mitología, pero no sacan todo el jugo que tiene el escenario. Personalmente, mi autor favorito sobre estos mitos es August Derleth, y hay otros bastante buenos como Robert Bloch o Clark Ashton Smith. En mi opinión, hay muchos escritores que le han sacado bastante más jugo a este universo que Lovecraft. Algunos dirán que Derleth manipuló o desfiguró la mitología en un sentido que Lovecraft no habría hecho, pero todo eso son conjeturas en las que no voy a entrar. La realidad es que lo que importa al final es la buena literatura y el disfrutar de un libro, y gracias a H. P. Lovecraft y a sus continuadores, yo disfruto enormemente de estas narraciones.

No quisiera finalizar este post sin recomendar una lectura un poco especial. Este verano he leído Sombras sobre Baker Street. Es un curioso intento de mezclar a Sherlock Holmes con los mitos de Cthulhu. Para ello, se pidio a un nutrido grupo de escritores actuales que crearan cada uno un relato sobre este tema. El resultado ha sido desigual, pero el libro merece la pena. Tengo que advertir que los primeros cinco o seis relatos son bastante malos (el de Neil Gaiman es pésimo). Sin embargo, a partir de la narración de Barbara Hambly, el nivel sube como la espuma y se logra un libro muy entretenido y respetuoso con la obra de Doyle y Lovecraft.

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