Casa Usher

sábado, octubre 21, 2006

Trilogía de Marte

Estoy terminando de leer la última parte de la trilogía marciana de Kim Stanley Robinson, "Marte Azul". Lo cierto es que llevo años intentando acabar estos libros, porque creo recordar que empecé a leerme el primero a principos del 2004. Pero es que son auténticos ladrillos, lentos y que tienen que ver muy poco con la Ciencia-Ficción.

Aunque este escritor ha recibido los premios Hugo y Nebula por esta obra, no puedo estar en absoluto de acuerdo con el jurado. Es cierto que la idea original es bastante buena. Trata de la colonización humana de Marte, empezando por una expedición de cien colonos que sientan las bases para la expansión de la humanidad por este planeta.

Desgraciadamente, el desarrollo de la obra es pésimo. La ciencia es prácticamente un adorno. Intentar encontrar la más mínima base científica en cualquiera de los supuestos avances que proclama el escritor es pura fantasía. Por cierto, según este personaje, en 120 años Marte tendrá doce millones de habitantes y se habrá independizado de la Tierra. Además, viviremos eternamente.

Lo cierto es que la obra no es más que una excusa para que el autor exponga su panfleto político. Por boca de sus personajes, fundamentalmente los que él llama "Primeros Cien", nos va intentando introducir en la mente una serie de utópicas ideas que él define como una "tercera vía", pero que realmente no es más que un socialismo disfrazado. Lo peor para los lectores españoles es que este individuo pone como "ejemplo económico" a la Corporación Mondragón. Alguien le debería explicar a Robinson de donde proceden algunas fuentes de ingresos de dicha cooperativa.

En resumen, los tres libros son un recorrido para crear un mundo paralelo según las reglas socialistas del escritor. Desaparece la propiedad privada, por supuesto, algo que, según este multimillonario, parece ser el origen de todos los males. Esperemos que empiece a repartir todo el dineral que posee.

En fin, una lectura que no recomiendo en absoluto. Lenta, tediosa y completamente distanciada de la Ciencia-Ficción.

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martes, febrero 21, 2006

El Universo de Vance

Quiero dedicar este post a uno de los autores más entretenidos de la ciencia-ficción: Jack Vance. Este escritor, que no es uno de los preferidos de los puristas, asegura una lectura amena de todos sus libros. Empezar una obra de Vance garantiza que la vas a disfrutar y, sobre todo, que no te vas a perder en disquisiciones científicas demasiado complejas como las que suelen poblar numerosos libros de este género.

No creo que se pueda asimilar a Vance a la corriente conocida como "Space opera", entendiendo como tal la ciencia-ficción de humor. Aunque éste también aparece en sus libros, sin embargo, no es lo primordial. Lo más importante de Vance es su facilidad para describir infinidad de mundos y culturas, y su capacidad para sorprendernos en cada uno de ellos. Sus novelas mezclan el futuro, los viajes, el conocimiento, las visitas culturales, la investigación policiaca y la aventura, todo ello sin que el lector se pierda en ningún momento.

Ahora estoy terminando una de sus trilogías "Las crónicas de Cadwal". Aquí, el primer tomo se dividió en dos: "Estación Araminta 1" y "Estación Araminta 2". Los siguientes son "Ecce y la vieja Tierra" y "Throy". La historia que une todas las partes es la misma, y mezcla el vivir día a día con el misterio, la política, el asesinato y la investigación. Todo ello visitando diferentes mundos, cada uno con sus particularidades y sorpresas. Es una lectura realmente recomendable. Al principio puede resultar un poco difícil de leer, no por su complejidad, sino porque resulta una ciencia-ficción extraña. Pero a los pocos capítulos se coge con auténticas ganas, y uno ya no para hasta terminarlo.

En el debe de Vance se puede comentar que quizá prima excesivamente la aventura sobre la ciencia-ficción. Se supone que sus historias transcurren en un futuro tremendamente lejano, ya que se viaja a planetas que estan a distancias impensables en la actualidad. Pero luego, los mundos que describe quizá son demasiado parecidos al nuestro, y es posible que muchos lectores piensen que ese futuro tendría que ser muy diferente al que plantea Vance.

Sin embargo, yo creo que este "pero" es precisamente una de las virtudes de Vance. Nos permite viajar a distancias inimaginables, pero sin cambiar lo que es nuestra forma de ser. Realmente, la tecnología ha cambiado al ser humano, pero no tanto como pueda parecer. El comportamiento diario no ha variado en exceso desde la Edad Antigua hasta la actualidad. Quien sabe. Quizá Vance tenga razón al pensar que dentro de miles de años no seremos tan distintos. De momento, este autor es una alternativa completamente recomendable en el panorama actual de la ciencia-ficción.

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